El BCE se centra en el debate sobre un futuro ajuste en la facilidad de depósito

El BCE agotó en marzo gran parte de su artillería, de ahí que los analistas no esperen medidas concretas en la reunión de hoy. Los focos se centran en el guiño que planteó el BCE a los bancos, en medio del creciente debate sobre un futuro ajuste en la facilidad de depósito, fijada hasta ahora en el -0,4%.

Los analistas no esperan grandes sorpresas para la reunión de hoy del Banco Central Europeo. La sorpresa, en todo caso, se remontaba ya al día de su celebración. En lugar de tener lugar un jueves, como habitualmente, se ha tenido que adelantar al miércoles, debido a que varios de sus consejeros deben acudir a la cumbre del Fondo Monetario Internacional que se celebra en Washington. El adelanto al miércoles provocará además que la reunión compartirá protagonismo en la jornada con citas como la cumbre del Brexit, el dato del IPC de EEUU y las actas de la Fed.

Más allá del cambio en el día de celebración, las firmas de inversión otorgan poco margen de maniobra al BCE para modificar su política monetaria. El mercado descuenta que Mario Draghi adoptará de nuevo un sesgo 'bajista' en sus mensajes, dado el freno en la actividad industrial y en la inflación en la eurozona. Los tipos de interés continuarán por tanto en el 0%, y la facilidad de depósito en el -0,4%.

El freno económico llevó a la institución a acelerar sus ajustes en la anterior reunión, la celebrada el pasado 7 de marzo. Fue entonces cuando para sorpresa de gran parte de los analistas puso fecha (septiembre) al lanzamiento de las nuevas inyecciones de liquidez, y cuando alteró su comunicado para retrasar "hasta finales de 2019" el plazo barajado para un primer ajuste al alza en los tipos de interés.

Más recientemente, las actas de la última reunión del BCE, publicadas la semana pasada, desvelaron que varios consejeros plantearon retrasar en mayor medida aún el plazo mínimo fijado para comenzar a valorar un repunte de los tipos de interés. Según las actas, varios consejeros plantearon retrasar este plazo desde "finales de 2019", tal y como acordó la mayoría del consejo, al primer trimestre de 2020.

El debate sobre un eventual retraso adicional se repetirá en la reunión de hoy. Independientemente del grado de consenso existente entre los consejeros del BCE a la hora de fijar este plazo a finales de 2019 o a comienzos de 2020, el mercado ve mucho más lejana aún la posibilidad de un primer repunte de los tipos de interés. Los analistas no contemplan una subida hasta bien entrado 2020. La magnitud del freno económico ha retrasado incluso este plazo hasta el inicio de 2021.

Salvo sorpresa, los inversores y en especial los bancos no tendrán que esperar tanto tiempo para contemplar un cambio en la facilidad de depósito. Desde el año 2016 el BCE tiene fijada esta tasa en el -0,4%. La persistencia de las tasas negativas de interés está pasando factura a los bancos, y el propio BCE, según las actas de la última reunión, ha elevado su grado de inquietud sobre el impacto que está teniendo en los bancos: "Los efectos de unos tipos de interés persistentemente bajos podrían reducir los márgenes de interés y la rentabilidad de los bancos, con efectos negativos sobre la actividad del sector y a largo plazo sobre la estabilidad financiera".

15/04/2019|