El trabajador que no acepte la imposición de cambios en su jornada no podrá ser despedido

El borrador de la ley para la transposición de la normativa europea sobre condiciones laborales transparentes y previsibles plantea cambios significativos en la capacidad del empleador para tomar decisiones unilaterales sobre aspectos fundamentales de las condiciones de trabajo del empleado, como el tipo de contrato o las horas laborales. Aunque aún no se conocen todos los detalles del texto, se vislumbra un recorte importante en la autonomía de las empresas para realizar modificaciones drásticas en las condiciones laborales sin el consentimiento del trabajador, además de prohibir el despido de aquellos que se nieguen a aceptar dichos cambios.

Este enfoque entra en conflicto directo con el actual artículo 41 del Estatuto de los Trabajadores, el cual permite a la dirección de la empresa modificar sustancialmente las condiciones laborales por razones económicas, técnicas, organizativas o de producción, justificando así ajustes en la jornada laboral, el horario y otras cuestiones, incluso si están reflejadas en el contrato de trabajo o en acuerdos colectivos.

Según esta legislación vigente desde 2012, si el trabajador se ve perjudicado por las nuevas condiciones impuestas unilateralmente por el empleador, puede rescindir su contrato y recibir una indemnización equivalente a la del despido objetivo. Sin embargo, esto supone más bien una renuncia forzada, ya que las mismas causas que justifican la modificación de las condiciones laborales también podrían justificar un despido con la misma indemnización.

En este contexto, persisten incertidumbres sobre el alcance de la nueva "prohibición de despedir" por este motivo. ¿Se limita únicamente a los cambios en la jornada y tiempo de trabajo o afecta también a la causalidad del despido? En caso de lo segundo, no solo se vería afectado el artículo 41 del Estatuto, sino también el artículo 49.

Este cambio cumple con uno de los compromisos del acuerdo de investidura entre PSOE y Unidas Podemos. Sin embargo, la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, no mencionó este compromiso en la presentación del anteproyecto de Ley, lo que podría representar un duro golpe para uno de los pilares de la reforma laboral del PP de 2012 que no fue modificado en la reforma laboral del actual Gobierno.

Hasta el momento, desde el Ministerio no han aclarado si la nueva normativa derogaría explícitamente o modificaría la modificación sustancial de condiciones de trabajo introducida por el PP en su reforma laboral, la cual afecta no solo a la jornada y horario, sino también al salario, al sistema de trabajo y rendimiento, y a las funciones del trabajador.

(El Economista, 08-02-2024)

13/02/2024|