La eurozona sorteará la contracción por la fortaleza de España e Italia

La eurozona se mantiene en una fase de estancamiento al comenzar el año, principalmente afectada por el bajo desempeño de Francia y Alemania, aunque Italia y, especialmente, España, muestran un cierto crecimiento que probablemente evitará que la región caiga nuevamente en contracción, como sucedió entre julio y septiembre del año pasado. Aunque las cifras muestran una ligera mejora en comparación con meses anteriores, lo que podría evitar una nueva recesión en el primer trimestre, existen varias señales de alerta que indican que esta mejora puede ser limitada, como el aumento de las presiones inflacionarias en enero o la continua disminución en los nuevos pedidos en los últimos meses.

Según los datos del índice de gestores de compras (PMI) publicados por S&P Global, la economía de la eurozona muestra indicios positivos al inicio del año, con un índice de 47,9 puntos en enero, tres décimas más que el mes anterior y 1,4 puntos más que en octubre. Sin embargo, estas cifras siguen estando por debajo del umbral de los 50 puntos que separan el crecimiento de la contracción económica. Aunque la situación no es uniforme, ya que el crecimiento moderado en España e Italia contrarresta parcialmente la desaceleración en Alemania y Francia, según explicó Cyrus de la Rubia, economista jefe del Hamburg Commercial Bank y responsable del estudio.

España lidera el índice PMI entre las principales economías europeas, con un índice de 51,5 puntos en enero. Esto podría traducirse en un crecimiento de la actividad económica del 0,1% al 0,2% en el primer trimestre en comparación con el cierre del año anterior. Sin embargo, las perturbaciones económicas posteriores a la pandemia suelen provocar que estas proyecciones queden por debajo de los resultados finales. Italia le sigue con 50,7 puntos (cercano al estancamiento), mientras que Alemania (47 puntos) y Francia (44,6 puntos) muestran cifras de contracción, especialmente la economía francesa, que podría registrar una disminución del 0,5%.

A pesar de cierta mejora en los indicadores generales, persisten los desafíos que podrían limitar el crecimiento económico. Por un lado, los nuevos pedidos continuaron disminuyendo en enero por octavo mes consecutivo, aunque con caídas cada vez más suaves. Por otro lado, la carga de trabajo pendiente disminuyó significativamente durante el décimo mes consecutivo, marcando la disminución más pronunciada en casi tres años. Además, las tensiones inflacionarias han aumentado, tanto en los insumos como en los precios al consumidor, alcanzando máximos de ocho meses debido a los aumentos de precios en el sector servicios.

A pesar de estas preocupaciones, existen señales positivas, especialmente en el mercado laboral, que ha logrado mantenerse estable a pesar del estancamiento económico. Las empresas han mostrado una notable reticencia a reducir sus plantillas, lo que puede deberse a la dificultad para cubrir determinados puestos de trabajo debido a la escasez de mano de obra, así como a un mayor optimismo empresarial. Este optimismo podría impulsar las inversiones y la contratación, lo que a su vez estimularía la demanda y el crecimiento económico.

(Expansión, 06-02-2024)

13/02/2024|