El Parlamento Europeo avala la reforma de las reglas fiscales

La nueva arquitectura fiscal de la Unión Europea, que otorgará más flexibilidad a los gobiernos para diseñar sus planes de ajuste presupuestario al mismo tiempo que establece requisitos más estrictos para la reducción del déficit y la deuda pública, ha superado este martes uno de sus últimos obstáculos con la aprobación de la reforma de las reglas fiscales en el Parlamento Europeo. La votación, sin sorpresas, obtuvo un fuerte respaldo y salió adelante con el apoyo del Partido Popular Europeo, los Socialdemócratas y los Liberales.

Según los planes de la presidencia semestral de la UE, liderada por Bélgica, la reforma será adoptada este próximo viernes por los embajadores permanentes en el Comité de Representantes Permanentes (Coreper) y el próximo lunes 29 de abril, sin debate y en lo que será el último trámite, por los ministros de agricultura de la UE. Durante el último debate en el pleno, los Verdes y la izquierda criticaron la nueva arquitectura que consideran llevará a "una austeridad perpetua", según denunció la francesa Manon Aubry. El ecologista Philippe Lamberts afirmó que impondrá "una camisa de fuerza a todos los Estados miembros".

La líder de los Socialistas Europeos, Iratxe García, en cambio, valoró que "este acuerdo es sin duda mejor que no tener acuerdo y volver a las viejas reglas". El coponente del informe, el popular alemán Markus Ferber, considera que la reforma "marca un nuevo comienzo y representa un retorno a la responsabilidad fiscal", aunque solo tendrá éxito "si la Comisión la aplica adecuadamente".

Para el comisario de Asuntos Económicos, Paolo Gentiloni, el resultado "no es perfecto" pero "es un buen compromiso" que ofrece un "equilibrio delicado" con nuevas reglas "más flexibles", "orientadas" y "creíbles", que permitirán "una reducción gradual de la deuda pública sin socavar el crecimiento", al tiempo que ayudarán a "proteger el nivel de inversión pública" para "financiar las transiciones verde y digital, salvaguardar nuestro modelo social y garantizar la seguridad del continente".

Las nuevas normas, que surgen un año después de que la Comisión Europea presentara su propuesta, ofrecerán "más margen de maniobra a los Estados miembros" para fijar sus respectivas trayectorias fiscales considerando la situación de cada país. Una vez que el Consejo ratifique el acuerdo definitivo la próxima semana, el siguiente paso será implementarlas. Esto implicará la negociación entre los Estados miembros y Bruselas de nuevos planes de ajuste plurianuales a cuatro o siete años.

A petición de los eurodiputados, los países con déficit o deuda excesivos podrán solicitar un proceso de debate con la Comisión antes de recibir orientaciones sobre la trayectoria del gasto. Además, un Estado miembro podrá pedir la presentación de un plan nacional revisado si existen circunstancias objetivas que impidan su implementación, como un cambio de gobierno. La Eurocámara también ha fortalecido el papel de las instituciones fiscales independientes nacionales, encargadas de evaluar la idoneidad de los presupuestos y proyecciones fiscales de su gobierno, para fomentar una mayor aceptación nacional de los planes.

Según los cálculos de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), cumplir con las nuevas reglas fiscales exigirá a España un ajuste anual equivalente al 0,64% del PIB durante cada uno de los cuatro años entre 2025 y 2028, lo que se traducirá en un ajuste anual de casi 10.000 millones de euros.

(El Periódico, 24-04-2024)

30/04/2024|