El déficit público cierra el primer trimestre en 4.541 millones, un 34,9% más

El déficit de las administraciones públicas, excluyendo las locales, se situó en 4.541 millones de euros al cierre del primer trimestre, lo que representa un aumento del 34,9% en comparación con el mismo periodo de 2023, equivalente al 0,29% del PIB. Según los datos de ejecución presupuestaria publicados este viernes por el Ministerio de Hacienda, los gastos públicos aumentaron un 4,5% en esos tres meses, impulsados principalmente por los intereses de la deuda y las inversiones, mientras que los ingresos públicos crecieron un 3,7%.

La Administración central finalizó marzo con un superávit de 131 millones, un 82,1% inferior al de 2023 debido al incremento del gasto en intereses, remuneración de asalariados y consumos intermedios. Este saldo positivo se debió a los organismos de la Administración central, ya que el Estado mantuvo un déficit de 563 millones. Las comunidades autónomas registraron un déficit de 5.934 millones, el doble que un año antes, lo que equivale al 0,38% del PIB, debido al aumento de los gastos, especialmente salariales, y a las menores transferencias recibidas del Estado.

Solo dos comunidades autónomas, Asturias y Navarra, terminaron el trimestre con superávit, mientras que Baleares lideró el déficit, alcanzando el 0,89% de su PIB. En cuanto a la Seguridad Social, logró un superávit de 1.455 millones (0,09% del PIB) frente al déficit del año anterior, gracias a un fuerte aumento de los ingresos. Hacienda también avanzó los datos de ejecución presupuestaria del Estado hasta abril, período en el que registró un déficit de 60 millones, un 97,2% menos que en 2023, lo que en la práctica supone equilibrio presupuestario debido al aumento de los ingresos y la contención de los gastos.

En los cuatro primeros meses del año, los ingresos del Estado ascendieron a 84.130 millones de euros, un 2,8% más, principalmente gracias al aumento de la recaudación tributaria, que creció un 6,4%, hasta los 72.182 millones. La recaudación del IRPF se disparó un 17,9%, impulsada por los mayores rendimientos del trabajo, a pesar de la reducción para rentas bajas (713 millones) y las devoluciones a algunos mutualistas (126 millones). Los ingresos por IVA aumentaron un 2,4% en un contexto de retirada de los beneficios fiscales para contener la inflación.

La recaudación del impuesto de sociedades aumentó un 5,3%, gracias a los mayores beneficios obtenidos por las empresas y a la limitación para la compensación de bases imponibles negativas de los grupos, a pesar de las devoluciones de 300 millones por la anulación de la reforma del impuesto de 2016. Los gastos crecieron un 0,2%, hasta los 84.190 millones, ya que el descenso en las partidas de subvenciones, cooperación internacional y ayudas a la inversión compensó el fuerte aumento en otras áreas.

El gasto en intereses de la deuda se disparó un 16,2% en un entorno de subida de tipos; el de consumos intermedios, un 9,9%, en parte debido a los gastos electorales (204 millones); y la remuneración de asalariados, un 3,8%, tras el pago de atrasos a los empleados públicos.

(Cinco Días, 03-06-2024)

03/06/2024|