Seis de cada diez trabajadores creen que los robots asumirán la mayoría de empleos

Un estudio reciente muestra una creciente preocupación entre los trabajadores españoles sobre la automatización de empleos. Según la séptima edición de la Encuesta de la percepción social de la innovación en España, el 62% de la población activa cree que la mayoría de los trabajos serán reemplazados por robots o computadoras en los próximos 15 años. No obstante, casi la mitad de los encuestados, el 47%, no considera probable que su propio trabajo sea automatizado.

La encuesta, realizada por la fundación Cotec para la Innovación y el instituto Sigmados, revela una notable discrepancia entre la percepción general y la percepción personal sobre la automatización. Aunque un 62% piensa que la mayoría de los empleos desaparecerán debido a la tecnología, solo un 14% considera que su propio puesto es completamente automatizable. Esta diferencia se enmarca dentro del conocido "sesgo optimista", un fenómeno detallado por la psicóloga Tali Sharot en su libro El sesgo optimista.

Sharot explica que las personas tienden a ser optimistas sobre su futuro cercano, pese a ser pesimistas respecto a la situación general del país. Este sesgo, identificado por el psicólogo Neil Weinstein en 1980, funciona como un mecanismo de protección psicológica para mantener una sensación de control sobre la propia vida.

Los datos también muestran una tendencia creciente en la percepción de la automatización. En 2019, el 63% de los encuestados no creía que su trabajo pudiera ser reemplazado por robots; esta cifra ha disminuido al 47% en 2023. Además, la proporción de quienes piensan que las tareas rutinarias de sus trabajos son robotizables ha aumentado del 22% en 2019 al 38% en 2023.

El estudio de Cotec, basado en 7.200 entrevistas, presenta un panorama contrastante: el 71% de los encuestados considera que la sociedad española no está preparada para el impacto de la tecnología en el mercado laboral, aunque el 61% se siente personalmente preparado para enfrentar estos cambios. Las personas sin estudios y los residentes en localidades pequeñas de menos de 2.000 habitantes son quienes se sienten menos preparados para el desafío tecnológico.

La conversación sobre el impacto de la inteligencia artificial en el empleo está en auge. Un informe reciente del Fondo Monetario Internacional (FMI) afirma que esta tecnología afectará al 60% de los empleos en las economías avanzadas. A pesar de ello, muchas instituciones creen que los puestos destruidos por la tecnología serán reemplazados por nuevos empleos.

El optimismo persiste en ciertos aspectos: el 54% de los encuestados cree que los cambios tecnológicos generarán más empleos de los que destruirán, aunque un 39% opina lo contrario. Esta diferencia de 15 puntos porcentuales es la más alta registrada desde que se realiza la encuesta, superando la brecha de 8 puntos de 2022.

En cuanto a la desigualdad social, el 52% de los encuestados cree que la tecnología aumenta las disparidades, frente al 28% que piensa que las reduce, marcando un mínimo histórico en esta percepción. La mayoría de los segmentos de la población comparte la opinión de que el cambio tecnológico incrementa la desigualdad.

Este estudio refleja una sociedad española dividida entre el optimismo y la preocupación ante un futuro cada vez más automatizado, subrayando la necesidad de prepararse mejor para los desafíos tecnológicos que se avecinan.

(El País, 29-05-2024)

03/06/2024|