El Tribunal Supremo frena la persecución de Hacienda a los administradores

El Tribunal Supremo (TS) pone un freno a la Agencia Tributaria (AEAT) en su intento de responsabilizar a los administradores de las empresas por infracciones fiscales que han sido anuladas a las propias compañías. El TS destaca que, una vez constatada la inexistencia de una infracción tributaria, no hay fundamento para atribuir responsabilidad subsidiaria.

El Supremo reitera su doctrina y establece que "cuando, en el contexto de la impugnación de un acuerdo de derivación de responsabilidad subsidiaria, dictado bajo el amparo del artículo 43.1.a) de la Ley General Tributaria, se declare que la resolución que imponía una sanción a la deudora principal es contraria a derecho, debe anularse completamente la derivación de responsabilidad, que incluía deuda y sanción, debido a que ha decaído el fundamento habilitante de dicha derivación".

Según los magistrados, "el incumplimiento de las obligaciones con la Hacienda Pública por parte de la sociedad deudora, al incurrir en infracciones tributarias, implica un incumplimiento por parte de los administradores de uno de sus deberes esenciales, que es llevar o supervisar que se lleve correctamente la contabilidad y cumplir y velar por el cumplimiento de las obligaciones tributarias". Así, consideran que "una vez anulada la infracción tributaria, no existe el fundamento para derivar la responsabilidad a los administradores, lo que conlleva la anulación completa de la declaración de responsabilidad, sin que pueda mantenerse la derivación de responsabilidad respecto a la liquidación".

El Tribunal sostiene que la falta de justificación en las sanciones originales hace innecesario evaluar el grado de negligencia atribuible al administrador en relación con las infracciones cometidas por la sociedad, y esta sola falta de motivación es suficiente para anular el acuerdo de declaración de responsabilidad.

(Expansión, 07-06-2024)

10/06/2024|